Críticas y autocríticas al día del consumidor

Aprovecho la ocasión para hacer una crítica y auto-crítica a nosotros y nosotras, seres humanos que habitamos la isla de Kyskeya, preocupados por que nuestro consumo sea sostenible a corto y largo plazo.

La historia del día del consumidor es en pocas palabras ésta (tomado el 11 de marzo del 2011 de aquí):

El 15 de marzo de 1962, el presidente de los Estados Unidos en ese momento, John F. Kennedy, anunció los derechos de todos los consumidores e invitó a convocar este día como Día Mundial del Consumidor. No fue hasta el 15 de marzo de 1983, más de veinte años después del discurso de Kennedy, cuando se celebró por primera vez este día, que supone una llamada de atención a todos los ciudadanos, sobre la idea de que sólo un consumo responsable es bueno, algo por lo que trabajan tanto las asociaciones de consumidores como todos los organismos públicos de consumo. El 9 de abril de 1985, cuando la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó las Directrices de Naciones Unidas para la Protección de los Consumidores, quedando así los derechos de éstos elevados a una posición de reconocimiento y legitimidad internacional.

La historia de esta efemérides merece de una revisión desmesurada. En el presente escrito sólo presentaremos algunas pinceladas.

En primer lugar, el día no se celebra por el logro de un grupo de comunitarios preocupados por su bienestar, sino de una figura presidencial, que se supone, representa a la población estadounidense. De modo que nuestra celebración no proviene de sectores que luchan y siguen luchando por emancipaciones, sino de la figura privilegiada de quien toma decisiones por el resto de la sociedad de la que presuntamente “representa”.

Sin embargo, podría servir de aprovechamiento coyuntural ésta efemérides por parte del proceso de formación del movimiento Levantamiento de Consumidores (iniciativa que promuevo). Ésta celebración podría servir para ayudar a que diversos sectores de la sociedad en República Dominicana nos articulemos. Lo que constituiría una fortaleza.

Aún así podemos notar otras debilidades. Por ejemplo, se hace alusión al “Altar de la Patria”, como lugar de la celebración. Este símbolo apela indirectamente a la noción de nacionalismo. Los movimientos sociales merecen superar la noción castrante del nacionalismo. Esto así porque no sólo los dominicanos merecen un consumo responsable, sino todas las personas del mundo y en especial las que ocupan el territorio donde Levantamiento de Consumidores debería trabajar: El territorio de la sociedad dominicana con miras a solidarizarse con la sociedad de Haití.

Otras fortalezas, de esta celebración es los logros gracias a la incidencia que está teniendo la organización Consumers International con instituciones como Naciones Unidas.

Desde Naciones Unidas se facilitan algunas “directrices” convenientes para la libertad de los consumidores. Consumers International, presiona políticamente para que estas directrices se amplíen a reconocer cómo el uso tradicional de la “Propiedad Intelectual” lesiona las libertades de los consumidores.

Sin embargo, falta mucho por seguir trabajando al respecto. El punto focal de la incidencia política a favor del o la consumidora no debe centrarse en la demanda de “representantes” como Naciones Unidas o cualquier otro. El punto focal merece de un punto de vista microsocial, que integre la noción macrosocial, para evidenciar la realidad del consumidor en su día a día.

El reto principal no depende de organismos como Consumers International y mucho menos de Naciones Unidas. El reto principal depende del consumidor como figura política que se fortalece y por sí misma hace valer su libertad.

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